Nunca olvidaré el día que os conocí, a tí y a tus preciosos podencos en "Sansol", preciosa sierra de nuestro amigo Paco Rincón quién, por casualidades de la vida, regaló a mi padre los podencos con la que empezamos la que hoy es nuestra rehala.
Recuerdo a esos podencos blancos rompiendo el apretado monte de una de las umbrías de Guadalupe persiguiendo al marrano que me metieron en el mismo puesto.
Cuando le dije a tu padre "Enhorabuena José Luis, me han encantado tus perros, además he conocido a "tu perrero". Se le llenó la cara de alegría y, con la sonrisa de un padre orgulloso me dijo "No, Fran, no es mi perrero, es mi hijo Kiko..." Y ahí empezamos una conversación que nunca terminaría sobre campeos, perreras, cruces, piensos, campanillos....
Francisco Manrique