Tengo que volver la vista atrás para recordar las primeras imágenes de tuyas y de "tus chicos blancos".
Hace veinte años más o menos empecé a cazar en las tierras de Sigüenza, en una de las primeras monterías me correspondió un puesto elevado cerca de la suelta y me fijé en una estampa atípica en el mundo montero, llegaba un todoterreno con su remolque y sus perros, todo ello en perfecto estado y de su interior descendía Tere tu esposa, - a quién deberías poner en un altar por aguantar tanta montería -, un chavalín Kiko, y un tío más bien gordito con aristocrático bigote; mi primer pensamiento fué: ¨sí, todo muy bonito, pero... ¿cazarán?.

Mis dudas se disiparon rápidamente, lo que yo veía al cabo de unos minutos no era una rehala normal, aquello era un pequeño ejército blanco en una perfecta formación de combate peinando la mancha y con su "capitán" al mando, animándoles. No tardó mucho tiempo en formarse una algarabía al localizar un guarro, que lógicamente no me entró a mí; pero ese mismo día se disiparon mis dudas sobre tu rehala.

Con el tiempo he podido comparar tus perros y sus perreros, con otras rehalas que siendo buenas, no alcanzan vuestro nivel; tu dedicación y la de Kiko en la selección de la raza hace siempre alimentar la ilusión del montero: si hay guarros y por ahí andan "los Capablanca" seguro que romperán a las armadas.

Gracias, por todo y por tu amistad PERRERO, felicidades y enhorabuena.

Juan Polvorinos