El control así pues debería estar dirigido a eliminar o disminuir la infección de estas fuentes pudiendo adoptar las siguientes medidas:
- Higiene estricta, sobre todo donde la concentración de animales sea elevada.
- Tratamiento de los cachorros en los primeros días de vida, para evitar que lleguen a adulto los parásitos adquiridos por vía materno-fetal.
- Repetir el tratamiento en los cachorros cada 2-3 semanas hasta alcanzar los tres meses de edad.
- Tratar las hembras durante la lactancia para evitar que las larvas lleguen a su estado adulto en su intestino delgado.
- Los huevos son muy resistentes en el medio ambiente a determinados productos químicos pero por el contrario no lo son frente a soluciones acuosas de yodo, a las altas temperaturas, a lejía comercial diluida en agua al 20% la cual destruye su cáscara externa y son más fáciles de eliminar.